Monseñor Marcos Pérez expresó su entusiasmo y esperanza en este proceso. Porque la obra es de Dios. No se trata de una reunión ideológica, es una reunión y encuentro del pueblo de Dios.
Con una Eucaristía celebrada el sábado 10 de enero en la parroquia San Joaquín, la Arquidiócesis de Cuenca inició formalmente las visitas pastorales a las 87 parroquias eclesiásticas del Azuay. Se trata de un proceso que se cumple cada cinco años, pero que en esta ocasión ocurrirá luego de diez. Al dar inicio a este proceso tan importante para la Iglesia cuencana, el Señor Arzobispo, Monseñor Marcos Pérez, manifestó: “Echamos las redes confiando en el Señor. Toda obra en la Iglesia debemos iniciar con las luces del Espíritu Santo”.
Añadió, además, que “la visita pastoral es una revelación de Dios. Es Dios quien se manifiesta al pueblo, a la Iglesia que peregrina en el Azuay y tenemos que recibirlo con cariño, amor y confianza. Dios viene a visitar a su pueblo. Dios se manifiesta a través del sacerdote, de las religiosas y religiosos, de los jóvenes, de los movimientos, de los catequistas, de los monaguillos”.
Por ello, el Señor Arzobispo invitó a las comunidades parroquiales y al clero en general a tener una actitud de acogida y escucha. Será un tiempo de manifestación, de encuentro, de revelación del amor de Dios. Ese recibimiento debe ser con mucha alegría, fe y entusiasmo.
Monseñor Marcos recordó que para cada visita se ha elaborado una guía de apoyo. No se trata de un mandato legal, sino más bien de un momento de gracia y encuentro directo con el pueblo de Dios. Es una ocasión privilegiada de diálogo, de escucha y renovación pastoral.
Es una invitación al compromiso, a vincularnos. No solo quedarnos para criticar, debemos participar y proponer cómo hacer mejor el trabajo evangelizador en la Iglesia. Nos retroalimentamos todos. El obispo en nombre de Cristo y de la Iglesia viene a escuchar, animar y acompañar a los sacerdotes y agentes de pastoral. Al mismo tiempo busca fortalecer la fe, alentar la misión, y revisar con espíritu de fraternidad la eficacia de las estructuras pastorales
La visita pastoral debe ser un encuentro fraterno vivido en un espíritu de libertad, comunión y participación. Debe haber un espíritu pastoral misionero.
Asimismo, expresó su anhelo de que este espacio sirva para conocerse, entenderse mejor y para quererse mucho más. Exhortó a los presentes a hacer realidad este propósito con la gracia de Dios.


































































