San Juan Bosco, hizo suyas las enseñanzas del maestro y durante su vida demostró su auténtico amor a Dios, entregando su vida al servicio de los pobres, especialmente de los niños y jóvenes.
La comunidad salesiana de Cuenca celebró el pasado 31 de enero en la parroquia María Auxiliadora, la fiesta de Don Bosco. Monseñor Marcos Pérez, Arzobispo de Cuenca, presidió la Misa festiva. Concelebraron Monseñor Alfredo Espinoza, SDB, primado del Ecuador, y varios sacerdotes salesianos.
Luego de la Eucaristía se realizó la bendición de la capilla del Padre Carlos Crespi, cuyos restos fueron inhumados en esta celebración.
En la homilía Monseñor Marcos destacó el amor, una de las virtudes practicadas por San Juan Bosco y el Padre Crespi, quien camina a los altares:
“La enseñanza de Jesús establece dos fundamentos esenciales para los creyentes de todos los tiempos: La vida moral y religiosa no puede reducirse a una obediencia ansiosa y forzada, sino que debe tener como principio el amor, y lo segundo, es que el amor debe tender inseparablemente hacia Dios y hacia el prójimo.
Quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. El amor por Dios se expresa sobre todo en la adoración y en la obediencia libre, sincera y alegre. La caridad fraterna está hecha de cercanía escucha, de compartir, de cuidado y consuelo al otro, no de hablar mal de él.
Don Bosco supo hacer sentir el brazo de Dios a todos los jóvenes que encontró, ofreciéndoles una esperanza, una casa y un futuro.
En Cuenca la familia salesiana ha cultivado el carisma de san Juan Bosco, produciendo muchos frutos de vida cristiana en el corazón de los jóvenes, en las familias y en los lugares donde han realizado su labor pastoral.
Uno de los grandes misioneros salesianos fue el padre Carlos Crespi, sacerdote, pastor de los pobres, educador, científico, músico. En sus interminables horas en el confesionario, en el cuidado a los enfermos y a los niños, hizo palpable el amor misericordioso de Dios. Su vida no solo es motivo de admiración sino de imitación.
La capilla que hoy bendeciremos nos recuerda su vida y obras. La presencia de sus reliquillas en esta iglesia donde vivió tantos años, volverá a despertar los bellos recuerdos que nos dejó y nos invitará a peregrinar y pedir su intercesión. Esperamos verlo muy pronto en la lista de santos de Dios, proclamados oficialmente por la iglesia”, expresó Mons. Marcos.


































































