Desde hace cincuenta años, familias de la comunidad de Sigcho en Sinincay, celebran la fiesta en honor a la santa Cruz. La celebración incluye una caminata y el rezo del rosario.
La Fiesta de la Santa Cruz congregó el 2 de mayo a más de un centenar de devotos de la comunidad de Sigcho, en la parroquia Sinincay. En este año, los priostes fueron Ester Sinchi, Rosendo Valladares, Rosendo Sinchi, Daniel Bautista, Rosa Sinchi y Luis Chamba. Ese día los priostes esperaron a los devotos para iniciar la caminata hasta la cima de la montaña donde hace muchos años se levantó una capilla para la adoración de la Santa Cruz.
Desde EE.UU. muchos vinieron para celebrar la fiesta. Los feligreses abordaron varios vehículos para ascender durante una hora hacia el punto donde debía iniciar la caminata. Priostes, familias, vecinos y amigos compartiendo una misma fe, mostraban su alegría por la oportunidad de poder vivir un año más esta tradición de fe católica. Así, grandes y chicos, iniciaron la caminata que los llevaría hasta la parte alta. Había entre los peregrinos, niños, jóvenes, adultos, mujeres con bebés de pecho y adultos mayores. La fe fue el gran motor que impulsó esta peregrinación.
La subida a la montaña no fue fácil para todos. Muchos llevaban en sus hombros y espaldas grandes bultos con comida, enseres de cocina y artículos necesarios para el ágape del medio día. Otros ayudaron a subir a quienes tenían dificultades para movilizarse. Al final nadie se quedó en el camino, todos arribaron a la meta.
La urna en la que se encontraba la imagen de la Santa Cruz fue llevada sobre la espalda del prioste principal Ángel Gordillo. Esta imagen fue colocada junto a la Cruz que reposa en la capilla. A su alrededor, los fieles encendieron velas y se dispusieron para rezar el santo Rosario.
A casi tres mil metros de altura, desde donde el viento sopla con fuerza, en medio de un bosque con abundantes pinos y variada vegetación, en medio de colchones de agua que amortiguaban el paso de los caminantes, más de un centenar de peregrinos celebró su fe a Dios. Como una sólida comunidad expresó su amor y fe a Cristo y renovó su compromiso de seguir manteniendo esta fe y devoción a la Santa Cruz.
El domingo 3 de mayo la comunidad se volvió a encontrar en la Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción de Cuenca, donde Monseñor Marcos Pérez, Arzobispo de Cuenca celebró la Eucaristía de fiesta.


































































